Gestion Canal

NO ALIMENTES AL MONSTRUO DE LAS TOALLITAS

Las toallitas tardan tanto en deshacerse que, si las tiramos al váter, atascan las tuberías, las depuradoras y dañan el medioambiente

Londres, San Sebastián, Valencia… Últimamente han sido varias las ciudades en cuyas cloacas ha aparecido ese monstruo al que Matilda lleva enfrentándose un largo tiempo, el «monstruo de las toallitas». Esta feroz criatura se hace cada vez más grande y, como es imposible de disolver, atasca las tuberías de nuestras casas, provoca enormes estragos en las depuradoras de agua y tiene un efecto perjudicial sobre el medio ambiente.

Para que os hagáis una idea, el monstruo de San Sebastián tenía un volumen similar al de seis elefantes africanos adultos; y el que apareció en las cloacas de Valencia pesaba ¡1000 toneladas!, lo que originó un tapón de un kilómetro de longitud. Para destruirlo se necesitarán varios meses de trabajo y se ha tenido que invertir una suma importante de dinero para construir una máquina específica que pueda sacar esa enorme bola de grasa compuesta, principalmente, por toallitas húmedas.  La actuación es de una magnitud tal, que su coste superará los dos millones de euros, según las estimaciones de las autoridades competentes.

El quid de la cuestión es que al «monstruo de las toallitas» podemos derrotarlo entre todos si ponemos de nuestra parte. En lugar de esperar a que crezca para luego enfrentarnos a él, debemos tomar una serie de medidas para impedir que se forme. Así, si evitamos que se cree el monstruo, lograremos que nuestras alcantarillas se mantengan limpias y que las depuradoras puedan hacer su trabajo sin dificultades, y estaremos contribuyendo al cuidado de los ecosistemas acuáticos. Pero ¿dónde reside la clave de todo esto? Pues en tirar las toallitas húmedas siempre a la papelera y no arrojarlas jamás al váter. Solo de esa forma conseguiremos que el monstruo no vuelva a aparecer en las cloacas de las ciudades.

 

Aunque lo indique el envase, no son desechables ni biodegradables

Hay que tirar las toallitas a la papelera porque son imposibles de disolver, de ahí que provoquen atascos en los conductos por los que circula el agua. Aunque en los envases ponga que las toallitas son biodegradables o desechables, no llega a ser cierto del todo, por lo que lanzarlas por el inodoro es una pésima idea. Su tejido se compone de una mezcla de fibras sintéticas que no se puede disgregar, por lo que, si se tiran por el váter, permanecen casi inalteradas durante varios días. Si no son desechables es precisamente por el denso entramado que forman las fibras. Esto no sucede con el papel higiénico, que se puede echar al inodoro sin problema.

Mientras que el papel higiénico se desintegra casi por completo en el agua (95 %) al cabo de media hora, las toallitas tardan dos días en hacerlo y en un porcentaje mucho menor (solo el 36 %). No es, por tanto, nada extraño que colapsen la red de tuberías que conducen el agua hasta las depuradoras. Según datos de la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas (AEAS), su retirada supone un sobrecoste de 200 millones de euros.

 

 

A todo esto, cabe añadir el impacto medioambiental que generan estos residuos, pues los microplásticos que contienen las toallitas pueden traspasar los filtros de las depuradoras y llegar a contaminar flujos de agua como los ríos o los mares. Los efectos de este fenómeno son desoladores, y es que, según un estudio del Instituto Español de Oceanografía, uno de cada seis peces comestibles contiene microplásticos en su estómago.

Por todo ello, recuerda:

las toallitas, a la papelera.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¡Participa!

Puedes escribirnos a elretodelagua@canaldeisabelsegunda.es y proponernos temas de interés sobre los que te gustaría saber más. Lo tendremos muy en cuenta a la hora de elaborar los próximos artículos. ¡Muchas gracias por colaborar con nosotros!