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ASÍ SE ABASTECEN DE AGUA LOS ASTRONAUTAS EN LA ESTACIÓN ESPACIAL

El sudor o la orina son procesados a través de un increíble mecanismo que los convierte en agua apta para el consumo

Racionalizar y reciclar son dos conceptos que están muy presentes en la vida diaria de un astronauta cuando se encuentra en el espacio. Para garantizar unas condiciones óptimas de vida a 400 kilómetros de altitud, la Estación Espacial Internacional tiene que proporcionar suficiente energía, agua limpia y aire respirable las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

En un contexto tan extremo, mandar enormes bidones de agua cada dos por tres no es una solución viable. Además de por el peso, por el inasumible coste que supondría realizar los envíos. De este modo, el suministro de agua en la EEI supone un proceso bastante más complejo. La provisión inicial está asegurada gracias a una especie de bolsas de agua que los astronautas pueden llevar consigo en cada misión, pero a partir de ahí, la regeneración del líquido es prácticamente absoluta.

El agua de la que se sirve la tripulación es reciclada casi en su totalidad. Procede de la propia humedad que se origina en el ambiente. Los astronautas que allí habitan durante meses generan agua cuando exhalan o sudan. Estos vapores, unidos a la humedad ambiental, son condensados y procesados a través de un increíble mecanismo que los convierte en agua apta para el consumo.

El sistema de recolección y procesamiento de la Estación Espacial Internacional es inverosímil. Recoge cada gota que se genera, independientemente de cuál sea su origen. Puede provenir de la respiración o el sudor, pero también de la orina. Casi nada se desperdicia. Ni que decir tiene que cuando los tripulantes se duchan o lavan las manos, el agua sobrante no se pierde, sino que vuelve al procesador para que se pueda usar posteriormente.

Y si os estáis preguntando si de este sistema sale también el agua que beben; sí, la respuesta es afirmativa, aunque a muchos les pueda resultar desagradable. Los astronautas que ya han pasado por ese proceso suelen comentar que, realmente, el agua purificada a través de ese complejo mecanismo sabe igual que el agua embotellada. La única salvedad es superar el trámite psicológico de saber que el líquido que estás tomando procede de la orina y de los vapores concentrados dentro de la estación. Por tanto, no es apta para tiquismiquis.

No obstante, lejos de lo que pueda pensarse, el sistema de purificación de agua de la Estación Espacial Internacional es sumamente delicado y escrupuloso en el tratamiento. Incluso el agua que genera es más pura que la que sale por el grifo en muchas zonas del planeta.

 

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