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¿QUÉ ES EL CAUDAL ECOLÓGICO Y PARA QUÉ SIRVE?

El caudal ecológico sirve para armonizar las masas de agua de modo que se creen las condiciones óptimas para la conservación del ecosistema de cada río 

¿Quién no ha tenido que estudiar los ríos de España en su época colegial y memorizar sus afluentes, longitudes y caudales? Conceptos como el de caudal son de sobra conocidos, sin embargo, al añadirle el apellido “ecológico”, el tema va más allá de lo que aprendimos en el colegio.  

El caudal ecológico es aquel que permite mantener, como mínimo, la vida de los peces que de manera natural habitan en un río, así como la vegetación de su ribera. Así pues, en aras de la protección del medio ambiente, se estableció la obligación de regular y planificar a conciencia los recursos hidrológicos de las diferentes cuencas, estableciendo un régimen de caudales específico para cada río en función de sus características particulares. 

Las confederaciones hidrográficas elaboran los planes hidrológicos, que establecen este régimen de caudales ecológicos en los ríos y aguas de transición. En cada cuenca existe un organismo encargado de controlar dichos caudales en los puntos de medida que se indiquen en la normativa de cada plan. 

El caudal ecológico tiene un efecto directo sobre los embalses. Si estos retuvieran toda el agua que les llega, los ríos situados aguas abajo de la presa podrían secarse, por ello es necesario que los embalses suelten de vez en cuando la cantidad de agua que marca el organismo regulador del caudal.  

Mínimos y máximos 

Dos componentes fundamentales para entender el caudal ecológico son el de caudal mínimo y máximo de un río. El caudal mínimo es el caudal necesario para que se conserve la estructura y función del ecosistema acuático. Por el contrario, el caudal máximo es el mayor caudal que debe circular por el tramo de río en cuestión y que no debe de ser superado salvo que se produzca una situación excepcional como pudiera ser una gran avenida. No debe sobrepasarse en la gestión diaria con el fin de proteger igualmente a las especies autóctonas: los caudales especialmente altos pueden reducir las poblaciones más sensibles debido a la velocidad excesiva del agua, ya que esta provoca el desplazamiento forzoso de los peces aguas abajo o incluso su muerte.  

Para estimar los valores mínimos y máximos de los caudales, así como otros parámetros, se utilizan distintos tipos de metodologías. Por ejemplo, se utilizan los registros históricos con datos diarios y mensuales para calcular los caudales mínimos o máximos de cada flujo de agua. Pero además de estudios estadísticos para establecer los límites con respecto al caudal, se tienen también en consideración las especies que habitan el tramo de río estudiado y las condiciones específicas del hábitat en cada tramo concreto que se somete a estudio.  

Concretamente, en la cuenca del Tajo, dentro de la que se encuentra la Comunidad de Madrid, existen más de 300 ríos en los que se han hecho estudios de caudales ecológicos, analizando series de caudal y métodos de simulación del hábitat para conocer las necesidades de los peces que viven en esos ríos. Con respecto a esta última metodología, se elaboran gráficos que reflejan las condiciones óptimas para cada especie de pez, incluyendo variables como la velocidad del agua, la profundidad o la composición de sustratos. Gracias a la aplicación de estos estudios se puede determinar cuál es el caudal ecológico de un flujo de agua y así garantizar una mejor conservación de las especies que lo habitan. 

¿Y cuando hay sequía? 

Obviamente, el régimen de caudal ecológico se puede ver alterado en casos de sequías prolongadas. En esos casos, el régimen se vuelve menos exigente y disminuyen los niveles que se marcan en los periodos de normalidad. No obstante, esta reducción del caudal ecológico no es de aplicación en las zonas de especial protección, como la Red Natura 2000 o los humedales de importancia internacional. Según indica el Reglamento de Planificación Hidrológica, en estas zonas se considera prioritario el mantenimiento del régimen de caudales ecológicos, salvo cuando lo que haya en juego sea el abastecimiento de poblaciones. 

 

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