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¿QUÉ HACEMOS CON LOS BASTONCILLOS?

 El plástico que contienen es uno de los principales contaminantes del medio marino, por ello es fundamental no tirarlos por el váter

Los bastoncillos para los oídos generan un serio impacto medioambiental del que no somos conscientes. Al menos, no lo parece, pues cada año se siguen vertiendo toneladas de ellos por el retrete. Esta es una práctica que tenemos que erradicar.

La composición y rigidez de estos bastoncillos suponen un tormento para las tuberías y las propias estaciones depuradoras, donde muchas veces tienen que retirarlos a mano. Si se tiran por el retrete, los bastoncillos provocan estragos similares a los de las toallitas húmedas, pues son residuos no degradables que dificultan sobremanera el proceso de saneamiento de las aguas residuales. Por si fuera poco, el elevado porcentaje de plástico que contienen se ha convertido en una clara amenaza para las especies que habitan en ríos y mares. De hecho, los bastoncillos son uno de los diez primeros contaminantes plásticos y biológicos del medio marino a nivel mundial.

Además, con el paso del tiempo los bastoncillos comienzan a fragmentarse, un proceso rematado por el oleaje, que los rompe en pedazos aun más diminutos. Finalmente, estos trocitos plásticos entran en la cadena alimenticia de los animales marinos, puesto que ellos no son capaces de distinguirlos de la comida.

Esta problemática ha llevado a los gobiernos de varios países a tomar cartas en el asunto. En Francia, por ejemplo, reconocieron el problema con celeridad y en 2016 aprobaron una ley para reducir la contaminación provocada por los residuos plásticos. Allí, los bastoncillos con base de plástico estarán prohibidos a partir de 2020 (aunque la idea era aplicar tal medida a partir 2018, los fabricantes lograron una prórroga de dos años).

Por su parte, en Inglaterra también cuentan con iniciativas similares. Una de las más representativas es la que puso en marcha la organización City to Sea, centrada en conseguir que el palito de los bastoncillos de algodón pase a ser de cartón, papel o un material desechable, pero no de plástico. Su propuesta ya ha surtido un efecto parcial, pues algunas empresas productoras han comenzado a cambiar la composición de los bastoncillos buscando un trato más amable con el medioambiente. Pero no queda ahí la cosa, puesto que el gobierno británico contempla desde ya propuestas para prohibir no solo los bastoncillos, sino también las pajitas de plástico.

En nuestro país, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso ha acordado recientemente llevar a cabo las modificaciones legislativas necesarias para prohibir la comercialización, importación y exportación de utensilios de plástico de un solo uso (bastoncillos, pero también platos, vasos, cubiertos o pajitas) a partir del 1 de enero de 2020. El texto aprobado plantea que los utensilios citados contengan al menos un 50 % de sustancias biodegradables procedentes de materias orgánicas a partir de 2020. Ese porcentaje deberá elevarse al 60 % cuando entremos en 2025.

Además de lo comentado, no hay que olvidar que desde hace tiempo los otorrinos vienen desaconsejando el uso de estos bastoncillos de algodón, pues lejos de eliminar la cera de nuestros oídos de manera adecuada, pueden ocasionar daños en el tímpano si se introducen por el conducto auditivo.

Sabiendo esto, y en conocimiento de las medidas que se están planteando en diferentes países, ¿pensáis que es suficiente? ¿Dónde creéis que está la solución a este problema medioambiental?

 

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