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RESIDUOS PLÁSTICOS: UNA AMENAZA QUE PODEMOS COMBATIR

Desde mediados del siglo pasado, se han generado 8.300 millones de toneladas de plástico. Hay que reciclarlo, sí, pero también es vital reducir su uso

El plástico es un material muy recurrente para fabricar productos y envases. Además, muchos productos de plástico están destinados a un solo uso y su vida útil es sumamente reducida: son de «usar y tirar» y no se biodegradan, lo que provoca una gran cantidad de desechos. Según un estudio publicado por Science Advances, solo un 9 % del plástico acaba siendo reciclado, mientras que el 12 % se elimina mediante incineración.

Este informe aporta más datos reveladores: lejos de lo que pudiera intuirse, el uso de plásticos crece cada día más: de todos los plásticos generados en el mundo desde 1950, la mitad son de la última década. En total, se han generado 8.300 millones de toneladas.

Si sumamos lo poco que se recicla con la cantidad de plástico que se genera, el problema está claro: la mayor parte de los plásticos se acumula en vertederos o, lo que es peor, fuera de ellos, y esto pone en serio peligro a mares como el Mediterráneo, donde el 96 % de la basura que se acumula son residuos plásticos.

Los plásticos constituyen entre un 60 % y un 80 % de los residuos marinos, según recoge un informe publicado recientemente por la organización Greenpeace, donde se expone esta problemática cuyo impacto cada vez es mayor.

La invasión de los plásticos

 

La fauna, principal perjudicada

Ya durante los últimos años ha habido científicos que han puesto de manifiesto las nefastas consecuencias que tienen los residuos plásticos sobre los animales. Según los datos recopilados por CNN, más de un millón de aves marinas mueren cada año como consecuencia de enredos o indigestiones provocadas por los plásticos que se acumulan en los mares.

Los fragmentos grandes de basura plástica provocan estrangulaciones, mientras que los fragmentos pequeñitos pueden ser ingeridos por los animales marinos: son los conocidos como «microplásticos»

Diferentes organizaciones ecologistas están poniendo sobre la mesa distintas propuestas de actuación para combatir este problema medioambiental, orientadas tanto a los organismos legisladores como a cada uno de nosotros. Es necesario el compromiso por ambas partes.

Por lo pronto, en España cada vez más gente está concienciada no solo con el reciclaje, sino con la reducción de la huella de plástico. Y, recientemente, la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley que pretende regular la prohibición de utensilios como platos, vasos, copas, tazas, cubiertos y pajitas desechables. A partir del 1 de enero de 2020, estos productos deberán ser fabricados al menos en un 50% con sustancias biodegradables procedentes de materias orgánicas, como el almidón o la fécula de patata y a partir del 2025, en al menos el 60%.

¿Cómo podemos reducir nuestra huella de plástico?

 El plástico está presente en casi cualquier producto que usamos en nuestro día a día. No obstante, siempre podemos adoptar una serie de medidas que, a pequeña escala, nos permitirán reducir la huella de plástico que dejamos en nuestro entorno. Desde Súmate al reto del agua proponemos los siguientes consejos. Son solo una muestra, hay muchos más.

    • – Lleva al supermercado un carrito o un bolsón de tela para evitar adquirir bolsas de plástico cada vez que hagas la compra.
    • – En tu casa, tu trabajo y para hacer deporte, usa botellas de vidrio o de acero que puedas rellenar y reutilizar.
    • – Empaqueta tu sándwich o bocadillo en un envase reutilizable.
    • – Evita usar pajitas o cubiertos desechables siempre que sea posible.
    • – Sustituye tu cepillo de dientes de plástico por otro de madera y fibras naturales.
    • – Utiliza fiambreras de vidrio para guardar tu comida cuando tengas que llevártela al trabajo.
    • – Intenta comprar productos, como legumbres o verduras, a granel: en las tiendas no te pondrán problemas si llevas tu propia bolsa para pesarlos.
    • – Vuelve al mercado: evita los productos frescos envasados en bandejas, como la fruta, el pescado o la carne, y opta, en su lugar, por comprarlos a peso. Además, ¡podrás elegir los productos y ajustar la cantidad a tus necesidades!

    Y, sobre todo, utiliza los contenedores amarillos para reciclar los plásticos que generes.

     

     

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