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SOLO EL PAPEL HIGIÉNICO PUEDE TIRARSE POR EL VÁTER

A diferencia de lo que se indica en algunos envases, las toallitas húmedas no son desechables, por lo que, una vez usadas, su destino debe ser siempre la papelera o el cubo de basura. Si se arrojan por el inodoro, pueden provocar enormes atascos en la red de saneamiento

 

Las toallitas húmedas que se arrojan por el inodoro se han convertido en una de las principales amenazas para las redes de saneamiento, tanto generales como particulares. Si se tiran por el váter, acaban enmarañándose y ocasionando enormes atascos en colectores, arquetas o estaciones depuradoras, algo que debemos erradicar entre todos. La solución es sencilla: una vez usadas, hay que tirar las toallitas a la papelera o al cubo de basura, pero nunca hacerlo por el váter. 

Las toallitas forman atascos en la red de saneamiento por su composición: aunque en muchos envases se indique que son desechables o biodegradables, no llega a ser del todo cierto, ya que, aunque sí se acaban descomponiendo, no lo hacen en el tiempo que tardan en llegar a las depuradoras –apenas unas horas–. El tejido de las toallitas se compone de una mezcla de fibras sintéticas que no se puede disgregar, de modo que, si se tiran por el inodoro, permanecen prácticamente inalteradas durante varias semanas, incluso meses. 

La composición de las toallitas nada tiene que ver con la del papel higiénico. Mientras que este se desintegra en el agua con suma rapidez –al cabo de media hora lo ha hecho en un 95 %–, las toallitas necesitan dos días para deshacerse apenas un 36 %. Sucede también con el producto catalogado como «papel higiénico WC húmedo», que viene a ser una toallita camuflada bajo otra denominación. Ninguno de ellos se disgrega en el agua lo suficientemente rápido. Por tanto, no es nada extraño que estas toallitas se deshilachen, formen madejas y, ayudadas en muchos casos por los aceites domésticos y otros residuos que, desgraciadamente, también circulan por la red de saneamiento, puedan llegar a colapsar las tuberías que conducen el agua hasta las depuradoras. 

Porque no se trata solo de toallitas húmedas. Hay otros muchos residuos que acaban irresponsablemente en el retrete, en lugar de hacerlo en la papelera: tiritas, compresas, algodones, preservativos o bastoncillos son algunos ejemplos. Todos ellos terminan finalmente en los vertederos, el destino al que deberían haber ido directamente, ahorrándose la innecesaria escala en las instalaciones de saneamiento y depuración.  

En definitiva, es importante tomar conciencia de esta problemática para poder combatirla. Se trata de recordar que por el váter únicamente se deben depositar tres cosas: orinaheces y papel higiénico. Por sus siglas en inglés –pee, poo and paper–, a esta regla se le conoce internacionalmente como la triple P o PPP. 

 

 

 

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